
El empresariado argentino encara 2026 con expectativas favorables para la economía, impulsadas por la perspectiva de crecimiento de la actividad y una inflación en proceso de desaceleración, aunque sin perder de vista los desafíos que plantean la estabilidad macroeconómica y el impacto de la inteligencia artificial en el empleo.
Así surge de la última edición de la Encuesta Global a los CEO que elabora PwC, presentada en el marco del Foro Económico Mundial de Davos. El informe, que este año alcanzó su 29° edición y reunió a 4.454 líderes empresariales de todo el mundo, refleja para la Argentina un escenario de “optimismo moderado” en el corto plazo.
De acuerdo con el relevamiento, casi nueve de cada diez CEO en el país (87%) esperan que la economía crezca en 2026, una expectativa que se ve reforzada por la desaceleración de la inflación y una mayor previsibilidad macroeconómica. La mirada positiva sobre la actividad posiciona a la Argentina entre los países con mejores perspectivas dentro de la región.
Las proyecciones del sector privado van en línea con los pronósticos oficiales y de los organismos internacionales. En su último World Economic Outlook, el Fondo Monetario Internacional ratificó que espera una expansión del 4% del PBI argentino tanto en 2026 como en 2027, estimación que coincide con la del Banco Mundial. El Gobierno, por su parte, fue aún más optimista y proyectó un crecimiento del 5% en el Presupuesto 2026 aprobado por el Congreso. En contraste, bancos y consultoras privadas prevén una suba más moderada, en torno al 3,5%, según el LatinFocus Consensus Forecast.
Ese clima de expectativas favorables también se traslada, aunque con mayor cautela, a las proyecciones internas de las compañías. Según PwC, uno de cada tres CEO se declaró “extremadamente confiado” en que su empresa logrará incrementar sus ingresos en los próximos 12 meses.
Sin embargo, el optimismo convive con una agenda de riesgos todavía presente. La volatilidad macroeconómica aparece como la principal amenaza para 2026, mencionada por el 48% de los ejecutivos, seguida por la inflación (33%). A estos factores se suma la disrupción tecnológica, un rubro que incluye a la inteligencia artificial y que fue señalado por el 30% de los encuestados, junto con la escasez de trabajadores con habilidades clave (22%).
En este contexto, la adopción de IA muestra avances significativos. Tres de cada cuatro CEO (76%) afirmaron contar con una infraestructura tecnológica preparada para integrar estas herramientas, aunque solo el 41% considera haber invertido lo suficiente para aprovechar plenamente sus beneficios. Entre quienes ya las implementaron, los resultados son mayormente positivos: el 66% indicó una mejora en su eficiencia personal y el 57% aseguró que la empresa registró una mayor efectividad de los empleados. También se observaron impactos favorables en la rentabilidad (43%) y en la facturación (40%).
El efecto sobre el empleo, en cambio, presenta matices. Seis de cada diez CEO señalaron que la adopción de IA no generó cambios significativos en sus planteles, mientras que un 23% reconoció una reducción de personal asociada a la incorporación de nuevas tecnologías. Aun así, el 35% de los ejecutivos en la Argentina anticipó que aumentará su dotación de trabajadores en los próximos 12 meses, aunque el país también registra el mayor porcentaje de empresas que prevén recortes de empleo en la región.
Por último, la sostenibilidad continúa consolidándose como un eje estratégico. El 83% de los CEO afirmó haber realizado inversiones en los últimos cinco años para reducir el impacto climático de sus operaciones y seis de cada diez indicaron que esas decisiones no implicaron un aumento significativo de los costos.
En conjunto, el relevamiento de PwC muestra a un empresariado que mira a 2026 con confianza en el crecimiento y la transformación, consciente de los riesgos macroeconómicos y tecnológicos, pero dispuesto a capitalizar las oportunidades que ofrece un escenario de mayor estabilidad y cambio estructural.